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Apostar por una alimentación nutritiva y eficiente no significa renunciar a todo lo que nos gusta. ¿Cuál es la clave? Simplemente reinventarlo. Es el caso de las hamburguesas verdes low carb, una alternativa a las hamburguesas tradicionales que no necesita pan ni hidratos de carbono. Y, como ocurre con todas las entradas de este blog, la mejor noticia es su sabor. ¿Te atreves a probarla?

Esta versión de hamburguesa sin hidratos es muy fácil de elaborar y no requiere de demasiado tiempo. Se pueden planificar para una cena rápida después de un largo día en la oficina, e incluso se pueden dejar preparadas sin cocinar de un día para otro.

Para huir del aburrimiento y personalizar tu hamburguesa verde lo máximo posible te sugerimos que experimentes con los ingredientes hasta dejarla a tu gusto. Juega con distintas especias y sus cantidades, e incluso atrévete a añadir un vegetal diferente u otro tipo de queso.

Como acompañamiento, puedes optar por una sencilla ensalada de rúcula, canónigos, tomate y cebolla aliñada con una vinagreta ligera.

Ingredientes (para 4 personas)

  • ½ kilo de carne picada mixta (ternera y cerdo)
  • 250 gr. de espinacas congeladas
  • 100 gr. de queso cheddar en bloque
  • Ajo en polvo
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Elaboración

  1. En primer lugar, vamos a hervir las espinacas. En la mayoría de los casos no es necesario descongelar el producto previamente, pero lo mejor es seguir siempre las recomendaciones del fabricante. Lo habitual es que sea suficiente con cocer las espinacas en agua con sal y escurrirlas muy bien para eliminar el exceso de agua. Reservamos.
  2. A continuación, cortamos el queso cheddar en cuadrados de pequeño tamaño. Lo mezclamos en un cuenco con la carne picada, las especias y las espinacas escurridas y trocedas.
  3. Dividimos la carne en cuatro bolas y trabajamos bien para que no se abran al freírlas.
  4. Ponemos un poco de aceite en una sartén antiadherente o una plancha y cocinamos las cuatro hamburguesas por los dos lados. La carne debe quedar bien hecha por dentro (o al gusto del comensal) y el queso, fundido.
  5. Emplatamos… ¡y a comer!